El blog de
Javier García Aranda

A Toñi, mi correctora por excelencia.
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Aviso a navegantes

Si entre los miembros de una pareja se repite a menudo "lo siento", ¿es bueno o malo?

La falta de ratones y monos: una de las claves para que todavía no haya vacunas españolas contra el coronavirus.

La colonización francesa arrebató a Argelia su alma. Un tragedia cuyas secuelas llegan hasta nuestros días.

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Negro sobre blanco

Reflexiones, opiniones, tesis, epístolas, notas y escritos de diversa índole, que recogen puntos de vista captados desde diferentes perspectivas.

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¡Oh deporte!

Textos sobre deporte, elaborados desde el bagaje de décadas de dedicación profesional. La mayoría son de opinión; algunos, un poco más técnicos.

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Crónicas de un hombre serio

Vivencias, episodios y anécdotas en el límite entre la vida pública y la privada.

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¿Quién es Javier García Aranda?

No creo que la lectura de un necesariamente sucinto y poco matizado currículum vitae proporcione una descripción interesante del devenir de una persona por la vida. Al menos en mi caso no me siento identificado con un retrato exprés que diga que nací en 1953, que soy licenciado en Ciencias Físicas (y eterno estudiante de Ciencias Sociales), y que he sido profesor de matemáticas y física, sindicalista en los años de la transición y, durante décadas, técnico de deportes en la administración pública. Así que, si realmente quieres saber algo sobre mí, te sugiero que leas Breve historia de la vida pública de jga y ¿Quién ha dicho que siete años no son nada?.

Últimos textos publicados

Borbonearmarzo 2021

El verbo fue acuñado para calificar la forma de actuar del rey Alfonso XIII (1886-1941), pero se puede generalizar para referirse a la conducta de cualquiera que ostente la titularidad de una monarquía parlamentaria y que pretenda influir en la política del Estado sobrepasando, más o menos subrepticiamente, los límites de las funciones que le atribuye la Constitución.


Hay cierto consenso en que Juan Carlos I ejerció como rey absolutista -pues como tal fue designado por el dictador Franco- solo lo imprescindible para hacer de partero de la democracia; después, malas lenguas le atribuyen algunos intentos de borboneo, aunque, al parecer, sin demasiado éxito. No obstante, salvo para quienes sean juancarlistas recalcitrantes, que lo considerarán el héroe del 23-F, da la impresión de que el susodicho va a pasar a la historia, sobre todo, en calidad de comisionista -que es como lo califica Juan Manuel de Prada, por sus turbias fuente de ingresos-, o como cazador de elefantas más o menos exóticas, que es la forma en que es visualizado por buena parte del pueblo llano. También hay quien considera, en términos más peliculeros, que ha sido rey constitucional de día y Borbón de noche.

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