Crónicas de un hombre serio  /  Escritos con y para el corazón

De “El Chofre” al nuevo Grosoctubre 2020

La desaparición de la plaza de toros y su entorno fue todo un acontecimiento para quienes habíamos vivido a escasos metros de la colina en que estaba ubicada y que de niños jugábamos en sus alrededores (en mi caso, en uno de los edificios cuyos tejados aparecen en el margen inferior de la primera fotografía). Para conocer el impacto que aquella operación tuvo en el barrio de Gros no hay como haberlo vivido de cerca (entre 1982 y 1996 viví en una de las casas que aparecen en la segunda fotografía).


El proyecto para llevar a cabo el ensanche de Donostia / San Sebastián que dio lugar al actual barrio de Gros fue aprobado en 1894; su ejecución se llevó a cabo en las primeras décadas del siglo XX. Previamente ya se habían construido en la zona algunos edificios singulares, tales como el Hospital Civil de Manteo (en 1887; ubicado en el solar que aparece en la parte superior derecha de la primera fotografía), la iglesia de San Ignacio (en 1897) y la Plaza de toros de “El Chofre”, que fue inaugurada en 1903. Con un aforo de más de 13.000 espectadores, llegó a ser considerada la cuarta más importante del mundo, tras las de Madrid, México D.F. y Sevilla

Estaba ubicada en lo alto de una colina de escasa altura. Además de por el coso taurino y sus edificios anexos (corrales, patio de caballos…), la colina estaba ocupada por un singular aparcamiento (el césped situado justo al lado) y por los accesos (escalera y vial de uso exclusivo); en la fotografía aparecen también unas huertas, que eran cultivadas por la familia que se ocupaba del cuidado y mantenimiento de la instalación. La plaza de toros cerró sus puertas en 1973, e inmediatamente después se demolió la colina para dar paso a la construcción de un conjunto de edificios de viviendas que se denominó nuevo Gros

Del total de las 33,5 ha sobre las que se extiende el barrio de Gros, la operación afectó a 5,5 ha (16,4%). Entre estas se incluye también la superficie ocupada por Nerecán, industria de artes gráficas ubicada justo al lado de la colina demolida (el pentágono irregular que aparece en la parte superior derecha de la plaza de toros): una gran imprenta que simbolizaba lo que era el barrio. Ubicado entre el río Urumea (que lo separa del centro de la ciudad), el mar Cantábrico, el monte Ulía y las vías del ferrocarril, salvo algunos edificios nobles en los que vivían profesionales y miembros de la pequeña burguesía, la mayor parte del barrio estaba ocupada por edificios de viviendas ocupadas por personas de clase media baja y, sobre todo, clase trabajadora, con las plantas bajas repletas de talleres, almacenes y comercios del metal. El surgimiento del nuevo Gros supuso el comienzo de una nueva era para el barrio. 

Aunque el número de residentes en las viviendas de nueva construcción no supera el 15% del total del barrio (que en la actualidad tiene unos 18.000 habitantes), el cambio cualitativo fue significativo. Un dato relevante es que el precio del m2 de las nuevas viviendas era un 50% superior al de las antiguas situadas en los alrededores. Gran parte de ellas fueron adquiridas por personas jóvenes de clase media perteneciente a familias trabajadoras, las cuales habían aprovechado el auge económico de los años 60 para posibilitar que sus hijos e hijas ascendieran en la escala social. Las plantas bajas se llenaron de comercios, entidades de servicios y lugares de ocio. El nuevo Gros se convirtió en el centro de atracción del barrio. Se iniciaba un cambio que se aceleraría con la construcción de la nueva Playa de la Zurriola (la vieja aparece en la parte superior de ambas fotografías) y la construcción de los cubos de Moneo en el espacio antes ocupado por el Palacio del Kursaal.

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