Crónicas de un hombre serio  /  Escritos con y para el corazón  

¡Bueyes!mayo 2015

Los bueyes de Ramón

Nos conocimos en el fragor de la pelea sindical de los años de la transición. Nos hicimos colegas compartiendo menús vegetas y conspirando contra la mediocridad. Y nos reconocimos como amigos cuando comprobamos que el afecto mutuo resistía la distancia y el paso del tiempo.

Culto hasta la erudición y temperamental hasta el paroxismo, su vida pública es una epopeya jurídico-rocambolesca y, a buen seguro, su vida secreta de marino frustrado daría para varios folletines de capa y espada. Funcionario heterodoxo donde los haya y militante cojonero contra todo lo vulgar y establecido, su perfil de personaje barojiano se pone de manifiesto cuando reconoce que, en la vida, más que a decir la verdad le han conminado a contar cosas verosímiles o cuando reivindica haber diseñado la versión posmoderna de la euskal borroka, una fusión de katas de artes marciales orientales con ritos antropológicos del Extremo Occidente (sic).

Ramón Bilbao Manzarraga asegura haber escrito más de mil poemas, aunque me atrevería a apostar a favor de que ha redactado todavía más pleitos contra las chapuzas de la administración pública. Entre sus 50 POEMAS ESCOGIDOS (Cuadernos de Poesía, 1989), he elegido el que me recuerda una anécdota compartida.

Un día gris y brumoso del viejo bocho de finales de los 70 y principios de los 80, tras una densa mañana dedicada a perfilar estrategias sindicales, fuimos a comer a una tasca en la que, junto a la puerta, había un cuadro en el que estaban retratados unos bueyes. Mientras señalaba la imagen y, en voz suficientemente alta como para ser oído por buena parte de los comensales, Ramón dijo: “¡Mira, los del…!” La cita se completaba con las siglas de un partido político, pero bien podía haberla rematado haciendo alusión a cualquiera de los bueyes que en su vida han sido.


Han pasado los bueyes

tantas veces, que creo 

que ya no queda yerba 

crecida en mi sendero. 


Bueyes del Parvulario, 

los Bueyes del Colegio, 

académicos Bueyes

de Universidad (luego). 


Bueyes en el trabajo, 

Bueyes en los recreos, 

¡hasta en bodas, bautizos, 

comuniones, entierros...! 


¡Qué Bueyes del Partido!

(del Sindicato, menos

tres, eran todos

Bueyes hasta en los cuernos). 


Por donde andan, hollan, 

cagan-hablan al tiempo, 

con impávidas jetas de 

capados y lerdos. 


¡Cuánto Buey por el Mundo! 

Aquello de «Buey suelto 

bien se lame» es proverbio 

-a fuer de corto- cierto;

pero estimo más propio

-y acorde con los tiempos-

aducir de los Bueyes

por vía de retruécano:

«No quieren par al mandar

a pares son El Gobierno». 


Me han pisado los Bueyes

tantas veces, que siento

que me sobra la llaga

donde poner el dedo.

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