Negro sobre blanco / Las tesis del aitona
Urbanismo vecinalfebrero 2026
Empecé este año 2026 cuantificando lo que escribo en este blog. Al reflexionar sobre ello mencionaba la importancia que este escaparate ha ido adquiriendo en mi vida pública y, paralelamente, constataba que entre las variables causantes de la disminución del número de textos está la mayor importancia que en esa vida pública ha ido adquiriendo la militancia en el movimiento vecinal del barrio. Desde este punto de partida, he llegado a la conclusión de que una de las cosas que debo poner en práctica para frenar esa tendencia a la baja del número de textos publicados es poner más énfasis en la relación entre esas dos facetas de mi vida pública y, en consecuencia, trasladar más a menudo a este blog las experiencias y reflexiones que suscita mi actividad en el barrio. Antes ya lo hice, por ejemplo, con el manifiesto futbolero, ahora lo voy a intentar con el urbanismo vecinal.
Aunque vivo en Amara Berri hace casi treinta años, es reciente mi militancia en su asociación vecinal (su nombre en euskara es Amara Berri Auzo Elkartea y su acrónimo, ABAE). Al respecto, un dato significativo es que las primeras notas que conservo de una reunión de la asociación son de noviembre de 2023. La mayor parte de los asuntos tratados en esa reunión estaban relacionados con obras púbicas que afectan al barrio y con su déficit de equipamientos. Desde entonces han pasado más de dos años y, con preocupación, he comprobado que ninguno de esos asuntos ha tenido solución. Esta constatación es una muestra de como funciona la res publica, del ritmo cansino al que progresa lo que Cicerón denomina los asuntos del pueblo.
Hace unos meses se me pidió que coordinara un grupo de la asociación que, entre otras cosas, se había ocupado de analizar y hacer sugerencias al Avance del nuevo Plan General de Ordenación Urbana de la ciudad (plan que, por cierto, ha sido archivado sine die por el ayuntamiento). Sugerí que el quehacer del grupo fuera ocuparse del urbanismo del barrio. Durante estos meses he venido reflexionado sobre la necesidad de aclarar la forma en que debe entenderse el urbanismo desde una asociación vecinal. El resultado de la reflexión es el texto que se adjunta, que ha inspirado mi forma de orientar el trabajo en la materia.
“Entendido como el conjunto de procesos sociales, políticos y técnicos mediante los cuales una comunidad organiza y transforma el espacio urbano en el que desarrolla su vida cotidiana, el urbanismo no se limita al diseño físico de calles, edificios o infraestructuras, sino que incluye las relaciones sociales, los usos del espacio, los conflictos de intereses, las desigualdades y, asimismo, las formas de participación ciudadana que influyen en cómo se planifican y ejecutan las obras públicas. Desde esta perspectiva, el urbanismo vecinal es una práctica colectiva que vincula las obras públicas con las necesidades sociales de la ciudad y de sus barrios.
En este marco conceptual, la función de ABAE en el urbanismo del barrio y de la ciudad es actuar como espacio de mediación y vigilancia ciudadana, donde se analizan y evalúan las actuaciones urbanas para que respondan no solo a criterios técnicos o administrativos, sino, sobre todo, al interés general de la ciudadanía de Donostia y, en particular, a la que vive y/o trabaja en nuestro barrio, Amara Berri. Y para llevar a cabo este propósito ABAE organiza la comisión denominada ABAE Hirigintza-Urbanismo.”
Veremos si finalmente este enfoque -con esta redacción o con otra y con unas reglas de funcionamiento de la comisión que se vayan adaptando a las exigencias de cada momento- pasa a formar parte del bagaje estratégico de la asociación vecinal en la que milito o si, como le ha ocurrido al antes mencionado PGOU, también se pierde por el camino.

