Negro sobre blanco  /  Opinatorio

Las navidades del soldado Guntherdiciembre 2020

Hace unos días escuché a un periodista sensato invocar al soldado Gunther para hacer ver la inoportunidad de que algunos personajes políticos anden diciendo que, por encima de todo, hay que salvar la Navidad y que también este año las fiestas deben ser como Dios manda (sic). El periodista se mostraba indignado porque los y las interfectas hayan planteado su programa navideño como una invitación al consumo y a las celebraciones familiares habituales, en lugar de hacer un llamamiento incondicional a hacer un último esfuerzo para llegar al tiempo de la vacuna.  

Lo que solo hace unas semanas parecía una quimera inalcanzable está al caer. Los planes de vacunación ya están ocupando los titulares de los informativos, a veces relegando a segundo plano los muertos que el coronavirus todavía sigue ocasionando. Pero quedan meses, muchos y largos meses, para que todo vuelva a ser parecido al día anterior a que todo comenzara. Parecido, porque nunca será igual: faltarán muchos miles que hubieran podido seguir viviendo y habrá otros tantos que solo podrán hacerlo con importantes secuelas. Consecuencias que, en parte, hubieran podido evitarse si no fuéramos una especie con tanta predisposición a meter la pata.  

Como decía el periodista, van a ser unos meses en los que no va a quedar otro remedio que andar con mucho ojo para que no nos pase -ni a nosotros, ni a nadie por nuestra causa- como al soldado Gunther. Para quien no conozca la historia, fue uno de los miles de soldados que murieron en la I Guerra Mundial, solo que este tiene la triste fama de haber sido el último, ya que murió cuando solo faltaban instantes para que la guerra se diera por concluida (fueron varios miles los que murieron en las horas previas).     

Es un despropósito pensar que, en este momento, salvar la Navidad pueda tener un significado distinto a preservar la salud y la vida de las personas. Solo podría ponerse a su altura un objetivo añadido: que no haya ningún hijo o hija -de cualquier dios y de cualquier mortal- que no pueda llevar una vida digna este final de año, y durante los siguientes 2020.

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