Negro sobre blanco  /  Opinatorio

¡Mecagüen dios!mayo 2018

Dedicado a quienes defienden el derecho a ciscarse

No soy ateo. Respeto profundamente a los millones de personas que encuentran esperanza sincera y honesta en el Dios en el que creen (siempre que ello no les sirva de excusa para andar jodiendo al prójimo o a la prójima, ya sea de su misma religión o de cualquier otra).

Soy agnóstico. No me he topado con ninguna lógica sustentada en la razón que plantee argumentos convincentes a favor de la existencia de algún dios (por ejemplo, los famosos argumentos de Tomás de Aquino me parecen propios de quien pretende llevar al huerto a alumnos de la EPO).

No soy partidario de las ceremonias religiosas. Pero, si voy a una celebración que tiene lugar en un templo, trato de comportarme de forma respetuosa con los rituales al uso (por lo general, se trata de ceremonias católicas; hay ocasiones en que el celebrante es afable y hasta da la bienvenida a quienes no somos creyentes; también hay veces en que dan ganas de marcharse y que al cura integrista de turno lo aguante Munilla).

A sabiendas, no proferiría ningún insulto ni haría mofa de las creencias religiosas de ninguna persona ni participaría en acciones que pretendieran ridiculizarlas (¡ojo!: me refiero exclusivamente a las creencias íntimas de cada quisqui, porque de las manifestaciones públicas inherentes a algunos cultos estoy hasta los mismísimos).

En mis espacios privados, me atengo a lo que en mi entorno denominamos el gen navarro y me cago en lo más barrido siempre que me parece oportuno, o cuando no me lo parece pero hacerlo me produce cierta relajación (en particular, cuando algunas informaciones u opiniones recogidas por los medios de comunicación lo reclaman a gritos).

Me parece impresentable que el sacrosanto código penal vigente en el Estado español posibilite que una persona que públicamente utilice como interjección, maldición o mero desahogo la expresión ¡mecagüen dios! o alguna jaculatoria similar pueda ser procesada por ello. Y no sé si hay una ley que lo prohíba, pero me cisco en quienes pueden hacer algo para remediarlo y no lo hacen.

Otros textos de  'Opinatorio'

¿Quieres hacer algún
comentario sobre este texto?

Contacto
contacto





Información básica sobre protección de datos.

Responsable: Javier García Aranda.
Finalidad: gestionar la suscripción al blog y la comunicación entre el autor y el usuario o la usuaria; moderar los comentarios que se realicen sobre el contenido del blog.
Legitimación: consentimiento del interesado o interesada.
Destinatarios: no se cederán datos a terceros, salvo por obligación legal.
Derechos: acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos recogidos en la política de privacidad.