Negro sobre blanco  /  Reflexiones de un estudiante de “letras”

El trilema de las mujeresdiciembre 2018

El término dilema es recogido los diccionarios habituales: el de la RAE dice que es aquella “situación en la que es necesario elegir entre dos opciones igualmente buenas o malas”; el María Moliner se queda sólo con lo negativo: “situación de alguien cuando tiene forzosamente que elegir entre dos soluciones, ambas malas”. Pero ni uno ni otro dicen nada sobre el trilema. Es obvio que este viejo vocablo (hay datos sobre su uso en el siglo XVII) está construido sobre el todavía más antiguo dilema. Con esa referencia y teniendo en cuenta el uso que suele darse al término, me quedo con la siguiente definición (apócrifa): un trilema es una situación en la que hay que elegir entre tres proposiciones aparentemente favorables, en la que sólo se puede optar, al mismo tiempo, por dos de ellas.

Hay ejemplos curiosos e interesantes sobre el uso del término. Por ejemplo, el trilema de la gestión de proyectos, cuyo enunciado más popular es: "rápido, barato, bueno: escoge sólo dos". Otro muy en boga es el trilema de Rodrick, que plantea que entre el Estado-nación, la democracia y la globalización sólo se puede optar simultáneamente por dos de ellos. O el trilema de Žižek, según el cual en un régimen totalitario sólo se pueden combinar dos de estas tres virtudes: honestidad personal, apoyo sincero al régimen e inteligencia (si una persona es honesta y apoya al régimen, no puede ser muy inteligente; si es inteligente y apoya al régimen, no está siendo honesta; y, si es honesta e inteligente, no puede optar por apoyar al régimen).

Siguiendo esta linde, en un reciente programa radiofónico, un pensador se refería al que denominó trilema de las mujeres. A mi entender, las tres opciones que planteaba -trabajar, tener hij@s y vivir- pretendían expresar de forma sintética, las dificultades de las mujeres para, simultáneamente, desarrollar: un itinerario laboral continuado y con opciones reales para la promoción profesional; tener hij@s con garantías de poderles proporcionar la atención material y personal adecuada; y disponer de tiempo para las variadas opciones que ofrece la vida para su disfrute o para el ejercicio de otras formas de realización personal.

Sin poner en duda su vigencia, sobre este trilema de las mujeres caben algunas reflexiones. La primera y más evidente es que, a pesar del progreso generalizado y de la globalización, se trata de un problema decisorio al que se enfrentan, sobre todo, mujeres de sociedades social y económicamente avanzadas, en las que ya no están en discusión -al menos en el plano teórico- opciones más elementales que tienen que ver con el derecho a la vida, a la salud, a la educación... Así mismo, dada la complejidad de estas sociedades, el significado de las opciones que presenta el trilema no es unívoco (sobre todo la interpretación del término vivir (sic) ofrece alternativas muy diversas, impregnadas de valores con que cada mujer decide afrontar su existencia).

En cualquier caso, si en algún contexto debe enmarcarse el trilema de las mujeres de este tiempo y estas latitudes es en la libertad individual de cada mujer para decidir cómo y cuándo trabajar, tener hij@s y vivir. Por cierto: a la vista de los nubarrones que se ciernen sobre el llamado Estado de Bienestar, muchos de los hombres que asumen como propia la defensa de la igualdad entre hombres y mujeres y, también, entre personas de diferentes clases o estratos sociales tampoco van a tener demasiadas opciones para decidir con libertad.

Otros textos de  'Reflexiones de un estudiante de “letras”'

¿Quieres hacer algún
comentario sobre este texto?

Contacto
contacto





Información básica sobre protección de datos.

Responsable: Javier García Aranda.
Finalidad: gestionar la suscripción al blog y la comunicación entre el autor y el usuario o la usuaria; moderar los comentarios que se realicen sobre el contenido del blog.
Legitimación: consentimiento del interesado o interesada.
Destinatarios: no se cederán datos a terceros, salvo por obligación legal.
Derechos: acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos recogidos en la política de privacidad.