Negro sobre blanco / Reflexiones de un estudiante de “letras”
Las mujeres migrantes, lugar de encuentro de culturas alimentarias y culinariasenero 2025
Alimentarse es una necesidad imprescindible para conservar la vida. No obstante, más allá de que sea una necesidad fisiológica y soslayando que la producción y el consumo de alimentos están sometidos a los condicionantes de la economía global, la elección cotidiana de productos alimenticios, la forma de prepararlos o cocinarlos y las liturgias que acompañan el consumo de los menús de cada día confieren a la alimentación “una dimensión imaginaria, simbólica y social” (Gracia Arnaiz, 2000).
Desde ese punto de partida, las evidencias empíricas muestran que nacer y crecer en un determinado contexto cultural conlleva, entre otros aprendizajes, la adquisición de determinados hábitos alimentarios. Hábitos que acaban formando parte tanto de la identidad individual de cada persona como de la identidad colectiva de la sociedad en que esa persona se ha alimentado durante su desarrollo físico y social.
Este carácter identitario de los hábitos alimentarios se pone especialmente de manifiesto cuando las personas, ya sea de forma permanente o temporal, se trasladan a un entorno social con costumbres alimentarias y/o culinarias diferentes a las de su cultura de origen. Un caso significativo de encuentro entre identidades alimentarias y culinarias de dos culturas diferentes es el de las mujeres migrantes.

