Negro sobre blanco  /  Reflexiones de un estudiante de “letras”

¿Puesta de sol en Sierra Leona?mayo 2020

Ahora que tan lejanos en el tiempo se ven los viajes del futuro, hasta a quienes no nos gusta demasiado andar de acá para allá nos vienen a la memoria algunas imágenes. Sobre todo si son tan espectaculares como la que muestra la fotografía que encabeza el texto adjunto (la sacó Toñi, mi mujer, en nuestras últimas vacaciones). ¿A que no adivinan cuál es uno de los últimos países a los que llegó oficialmente el coronavirus? Que nadie piense que es porque allí no se contagian.


No. No es una puesta del sol en Sierra Leona. Pero la imagen es similar a la que en esas mismas fechas, febrero de 2020, se hubiera podido contemplar desde la costa del país africano, ya que su orientación es similar a la del sur de Lanzarote. En cualquier caso, para certificar que no se trata de una imagen del país africano, basta con observar las luminarias que anuncian el anochecer. Porque en Sierra Leona el tendido eléctrico solo llega al 20% de la población.

La imagen viene a cuento de que, durante el invierno, Lanzarote (como el resto de las Islas Canarias) está lleno de personas de cierta edad que, una vez jubiladas de sus trabajos, disfrutan -disfrutamos- de ese plus de vida que concede haber nacido en un país de Europa. Personas que eligen lugares como desde el que está sacada la fotografía, situado a 3.500 kilómetros de, por ejemplo, la capital de Alemania, pero que rechazarían acercarse hasta la costa de Sierra Leona, situada solo un poco más lejos. Incluso con la garantía de que sus estancias serían mucho más baratas.

No se acercan porque allí, en Sierra Leona, como en otros muchos lugares de África, no se dan las condiciones que garantizan una estancia mínimamente confortable. Y solo algunos sabrán que Sierra Leona es lo que ha dado de sí una colonia de esclavos libertos, devueltos a los territorios de sus antepasados por los europeos (en este caso, británicos), para librarse de su presencia cuando los países del Norte Global del siglo XIX (o sea los ricos, que ahora se denominan así porque también en el sur geográfico hay algunos países ricos) consideraron que la esclavitud no era compatible con los nuevos vientos del liberalismo político y la economía capitalista moderna.

Una triste historia que ha dado paso a la triste realidad de un país condenado de manera prácticamente irremisible a formar parte del Sur Global (o sea los pobres, que ahora se llaman así por la misma razón antes señalada), cuya existencia se diagnostica como algo empírico e ineludible desde los análisis globales y cuya supuesta y difícilmente creíble evolución hacia la dignidad se planifica desde la distancia. Desde despachos en los que se manejan datos macro, detrás de los que se esconden millones de vidas reales de niños que trabajan en condiciones infrahumanas, de mujeres mutiladas y de personas de toda edad que viven en una miseria embrutecedora.

Lo curioso es que quienes hacen turismo de invierno en Lanzarote, apenas a unos centímetros en el mapa de un país como Sierra Leona, son clientes, accionistas o tienen guardados sus ahorros en fondos de inversión que financian compañías que, siglo tras siglo, siguen esquilmando la riqueza de estos países. Riqueza natural que, en muchos casos, es superior a la de las Islas Canarias, territorio indubitadamente perteneciente al Norte Global, aunque para ello haya que hacer piruetas con la línea que separa a los ricos de los que pretenden llegar a serlo, y de los que nunca lo lograrán.

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