¡Oh deporte!  /  Fútbol es fútbol

Bielsa y los coches de los futbolistasfebrero 2015

Hace unos años, Marcelo Bielsa llamó millonarios prematuros a los futbolistas a los que entrenaba. Que se lo dijera, cara a cara, a jugadores del Athletic y que lo hiciera después de que hubieran perdido dos finales seguidas y, al parecer, todavía tuvieran ganas de broma es sólo una anécdota. Lo relevante es el mensaje que contiene: el fútbol profesional está protagonizado por veinteañeros llegados precozmente a millonarios. Esto explica, en muchas ocasiones, su comportamiento tanto dentro como fuera del campo. Sus exageraciones automovilísticas son un indicador de lo acertado del diagnóstico del “LocoBielsa.


Hace unas semanas, al sintonizar Onda Cero con la intención de escuchar un programa vespertino, me encontré con la excesivamente habitual retransmisión de un partido de fútbol. En aquel momento, dos comentaristas, que trataban de hacer más amena la narración del partido, conversaban sobre un tema del que se extrae una conclusión que avala plenamente las tesis de Bielsa

Desconozco los antecedentes que motivaron que el diálogo entre los dos comentaristas fuera en esa dirección, pero hay un momento en que el comentarista 1 hace referencia a la afición que tienen los futbolistas por los coches deportivos de alta gama, es decir, por esos coches caros carísimos que casi nadie se puede comprar y que, probablemente por esa razón, son los que se compran jóvenes deportistas o artistas de éxito y algún que otro yuppie o como quiera que ahora se llame a los que tienen mucho dinero y ganas de exhibirse. 

Inmediatamente, el comentarista 2 se muestra de acuerdo con la opinión de su compañero y añade que lo ha podido comprobar personalmente en Valdebebas, en la ciudad deportiva del Real Madrid. Y añade, además, un dato que pone de manifiesto la devoción hacia cierto tipo de coches por parte de los jugadores de fútbol. 

El dato aportado por el comentarista 2 es el siguiente: tras haber visitado el aparcamiento en que dejan sus coches los Chicago Bulls, certifica que el parque de vehículos de estos jugadores de la NBA -liga que tiene justificada fama de ser uno de los espectáculos deportivos que mejor paga a sus deportistas- no resistía la comparación con lo visto en la ciudad deportiva del Real Madrid, ya que los coches vistos en Valdebebas eran todavía de mayor nivel -más sofisticados y, probablemente, más caros- que los coches de los jugadores de los Bulls

En ese momento, interviene el comentarista 1, que reconoce no haber estado nunca en el parking de los Bulls, pero que da por buena la conclusión de su interlocutor. Y, para refrendarla, cita una serie de marcas y modelos de coches que es habitual ver conducir a futbolistas, entre los que tácitamente incluye a los del Real Madrid.

La guinda argumental la pone el comentarista 2 -el que sí había estado en el United Center, el estadio de los Bulls- que subraya que no había acabado de explicar que la comparativa entre los coches de los Chicago Bulls y los aparcados en la ciudad deportiva del Real Madrid -con claro resultado favorable a estos últimos- estaba hecha tomando como referencia un día en que quien entrenaba en Valdebebas no era el Real Madrid de la Décima y la BBC, sino que los que estaban entrenando y habían dejado en el aparcamiento los coches objeto de la comparación eran los jugadores del ¡Real Madrid Castilla!, el filial blanco que compite en el Grupo II de la Segunda B

Quod erat demonstrandum, señor Bielsa.

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