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Estadio de Anoeta: RIEN NE VA PLUSdiciembre 2015

Nunca lo he escuchado en directo, pero la literatura y, sobre todo, el cine han popularizado la imagen del crupier lanzando la bola de la ruleta y, cuando ésta comienza a caer hacia el número ganador, pronunciando la frase definitiva: RIEN NE VA PLUS.

También en lo que respecta a la remodelación del Estadio de Anoeta los argumentos están sobre la mesa. Se ha acabado el tiempo de la deliberación. Y, al parecer, la suerte está echada: NO VA MÁS.


La Real Sociedad y el Ayuntamiento de San Sebastián han tomado sus decisiones con respecto a la remodelación del Estadio de Anoeta. Y ambas han sido adoptadas, además, por mayorías incontestables.

Por un lado, el 9 de diciembre de 2015, la Junta General de Accionistas, máximo órgano de decisión de la Real Sociedad (como sociedad anónima deportiva que es), con el respaldo del 97,3% de las acciones presentes o representadas, aprueba que la entidad aporte 30 millones de euros para financiar la remodelación del Estadio de Anoeta. Esta cantidad podrá incrementarse hasta en un 20% si el proyecto lo requiere, con lo que la cifra final podría llegar a ser de 36 millones de euros.

Los argumentos expuestos en la citada Junta General de Accionistas por el presidente Jokin Aperribay para justificar la aportación de los 30-36 millones de euros hacen referencia: uno, a la mejora que supondrán las obras para diversos equipamientos que son patrimonio municipal (sic); dos, a que el aficionado podrá ver mejor el fútbol (¡caro me lo fiáis, amigo Jokin!); y, tres, a que servirá para “garantizar la sostenibilidad del club”.

Sobre esta última cuestión, es decir, sobre el retorno económico que la inversión va a suponer para las arcas de la Real Sociedad, sólo queda reiterar que no se han concretado las previsiones, en euros y en tiempo, de la supuesta rentabilidad económica de la operación.

Por otro lado, el 22 de diciembre de 2015, la corporación del Ayuntamiento de Donostia, que representa a la ciudadanía donostiarra, aprueba el Plan Especial que da luz verde a la remodelación del Estadio de Anoeta, con el respaldo de 25 de los 27 concejales (PNV, PSE/EE, EH Bildu y PP a favor y sólo Irabazi en contra).

El ayuntamiento no realizará ninguna aportación económica al proyecto, por lo que mejorará el patrimonio municipal sin poner ni un euro, lo que, a decir verdad, no es una mala operación. No obstante, en mi opinión, la venta del estadio a la Real Sociedad hubiera sido una mejor opción para el ayuntamiento y, sobre todo, para la Real Sociedad (que va a gastarse un dineral en mejorar algo que no es suyo).

Decía Rousseau que la voluntad general debe ser acatada y que no cabe oponer a ella ni siquiera la razón, que para los ilustrados de la época era como decir que no se podía ni rechistar. Si aceptamos esta máxima, a quienes no estamos de acuerdo con las decisiones tomadas sólo nos queda asumir lo decidido por la Real Sociedad y el Ayuntamiento de Donostia por abrumadoras mayorías. Aunque, como hiciera Galileo, por lo bajini digamos “pero no tienen razón”.

Asunto zanjado. Sólo queda que el tiempo corrobore que, como también decía Rousseau -que era muy suyo-, la mayoría es infalible y, por tanto, la reforma del Estadio de Anoeta sólo traiga consecuencias buenas para la Real Sociedad. Y que no ocurra que dentro de unos años, como ya ha pasado anteriormente tanto con el diseño del campo de fútbol como con la forma de gestionar la economía de la Real, alguien tenga que arrepentirse de lo hecho.

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