¡Oh deporte!  /  Mi Real Sociedad

El futuro de la Real Sociedad1992

2014

En noviembre de 1992, fecha en la que se redacta y publica este artículo, estaba en marcha la conversión de la Real Sociedad en sociedad anónima deportiva. Aunque en el caso de la Real el proceso se culminó sin especiales dificultades, la llegada al fútbol de pautas más mercantiles generaba, junto a la esperanza de un mayor grado de racionalidad económica, incertidumbre sobre el futuro de ciertas tradiciones que, a mi juicio, eran claves para el futuro de la Real Sociedad.

En particular, había llegado a mi conocimiento que, a la vista de los nuevos derroteros jurídicos y económicos por los que se preveía que iba a transitar el fútbol, en alguna instancia de la Real se pensaba que seguir manteniendo convenios con los clubes guipuzcoanos de fútbol podía no ser lo más conveniente para el futuro de la cantera realista, ya que era económicamente más rentable dejar que los clubes hicieran cantera por su cuenta y elegir después los productos que pudieran interesar a la Real para, previo pago, llevarlos a Zubieta.

No se si era sólo una mera hipótesis de trabajo o una estrategia en toda regla, pero me pareció que el tema merecía un posicionamiento público. A mi entender, la Real debe propiciar y vigilar de forma directa y exhaustiva la formación de los jugadores guipuzcoanos. Cualquier otra alternativa sería un suicidio deportivo y, a la postre, también económico.


Probablemente no hay en Gipuzkoa ninguna institución o entidad, ni pública ni privada, que suscite una adhesión tan numerosa entre los guipuzcoanos como la Real Sociedad. La Real y los guipuzcoanos tenemos, por tanto, un compromiso mutuo: unos deberemos apoyar al "equipo" y la Real deberá intentar satisfacer nuestras aspiraciones deportivas.

Este noviazgo es ya algo histórico y no va a modificarse sustancialmente con la adquisición por la Real Sociedad del estatus de Sociedad Anónima Deportiva (S.A.D.), que es, no lo olvidemos, una figura impuesta por la Administración del Estado como condición para poder seguir participando en las competiciones de fútbol profesional.

Todos queremos una Real Sociedad de todos y para todos. Por eso, los guipuzcoanos siempre hemos visto mayoritariamente con buenos o, al menos, tolerantes ojos las ayudas que hacia la Real han podido propiciarse desde la "cosa" pública, e incluso nos hemos sorprendido ingratamente cuando alguna institución cuasi-pública le ha regateado su apoyo.

No cabe duda, el futuro también exige renovar permanentemente el compromiso mutuo entre la Real Sociedad y los guipuzcoanos, y el proceso empezado con la adquisición de acciones deberá culminar con un número suficiente de abonados, para que la estructura económica de la Real Sociedad se acomode adecuadamente a su nuevo estatus de S.A.D..

Pero, a mi juicio, la Real tiene alguna asignatura pendiente con los guipuzcoanos, particularmente con el fútbol guipuzcoano. Nadie puede discutir -ni discute- la supremacía futbolística de la Real en Gipuzkoa; pero los liderazgos hay que ejercerlos adecuadamente y, a ser posible, ganárselos por aclamación. Y hay muchos guipuzcoanos aficionados al fútbol -y muchos clubs de fútbol- que reclamamos ese liderazgo de la Real Sociedad, ejercido a través de acciones y hechos concretos. Y sin que ello signifique que deba tomarse el dinero como única referencia.

El fútbol guipuzcoano no puede obviar que necesita seguir profundizando en su actualización, renovando y ordenando sus estructuras asociativas y actualizando conceptos deportivos, para ser el modelo de futuro que necesita el deporte guipuzcoano. Ante esto, la Real Sociedad S.A.D. no puede exclusivamente disponerse a seguir ejerciendo el derecho de pernada, por muy sustanciosas que puedan ser para los clubes las compensaciones económicas.

El fútbol guipuzcoano, al menos la parte del mismo que se estructure en base a lograr objetivos de rendimiento deportivo, no puede entenderse sin la referencia y el liderazgo de la Real Sociedad y, asimismo, desde la realidad de Gipuzkoa y de su deporte, difícilmente podemos imaginarnos a la Real Sociedad del futuro sin una absoluta simbiosis con ese fútbol guipuzcoano.

De otra forma muchos podrían entender que a la Real Sociedad S.A.D. sólo le preocupa "su" futuro y, a lo peor, dejaría de tener el apoyo mayoritario de los guipuzcoanos. Y sin ese apoyo ¿cuál sería el futuro de la Real Sociedad?

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