¡Oh deporte!  /  Pensando el deporte

Los argumentos “técnico-cándido” y “político-tosco” en el deportejunio 2019

Daniel Raventós, en su obra Las condiciones materiales de la libertad (EL VIEJO TOPO, 2007), para referirse a algunos posicionamientos a favor o en contra de la Renta Básica que considera poco sutiles y demasiado genéricos -además de erróneos-, utiliza expresiones que, más que para reflexionar sobre el Estado de Bienestar, parecen pensadas para navegar por las aguas poco profundas en las que acostumbran a deslizarse los argumentos de escaso calado que se manejan en el deporte.


Según Daniel Raventós (Las condiciones materiales de la libertad; EL VIEJO TOPO, 2007), además del trabajo con remuneración en el mercado, existen el trabajo doméstico y el trabajo voluntario. Una hipotética implantación de la Renta Básica (RB) -que se analiza detalladamente en su obra- tendría un impacto relevante en la organización del deporte, en tanto que ámbito propicio para el trabajo voluntario. Por tanto, también desde una óptica deportiva es interesante conocer los pormenores de la RB y, al tiempo, repasar ciertos argumentos que, con escasa enjundia, defienden o rechazan su razón de ser (obviamente, para profundizar en la materia, lo aconsejable es leerse la obra antes referida).

La RB es un ingreso pagado por el Estado a cada miembro de la sociedad (de pleno derecho o residente), incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre (dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta), y sin importar con quién conviva. Y, al reflexionar sobre los errores que se cometen al valorar si la implantación de la RB así entendida es algo factible o muy poco probable, el autor menciona dos tipos de argumentos: el “técnico-cándido” y el “político-tosco”. 

Según Raventós, un argumento “técnico-cándido” es el de quienes creen que el advenimiento de la RB es inevitable porque, como hay buenas razones éticas y técnicas a su favor, todos los partidos políticos la acabarán asumiendo; otro, el de quienes creen que la RB no es viable porque hay dificultades técnicas (sic) para su financiación. Como ejemplo de argumento “político-tosco”, el autor cita el esgrimido por quienes son críticos con la RB porque no es intrínsecamente anticapitalista y, por tanto, no merece la pena perder tiempo y esfuerzo con ella, porque no va a cambiar el sistema productivo; otro ejemplo es el utilizado por quienes están a favor de la RB por considerarla una medida intrínsecamente anticapitalista y, por tanto, plantearse una opción alternativa o atenuada la desvirtúa y, además, sería “reformista” (sic). ¡Es evidente que la entrada de la RB en el debate no rebaja la tendencia a la comúnmente denominada paja mental!

Dados el alcance y la profundidad de las anteriores reflexiones, quien tenga cierta familiaridad con los argumentos, tan simplistas como falsamente radicales, que suelen utilizarse en el ámbito deportivo estará probablemente de acuerdo en que la forma de denominarlos parece expresamente pensada para el deporte. 

Algunos apuntes sobre argumentos “técnico-cándidos” en el deporte: afirmar que el deporte tiene valores intrínsecos que se inoculan como por encanto en quienes lo practican o, por el contrario, defender que para conseguir ese efecto es imprescindible la presencia in situ de un técnico deportivo con título universitario; dar por sentado que, en edades tempranas, la competición estructurada y regulada a semejanza de las ligas profesionales es la mejor forma de conseguir grandes deportistas o, en el otro extremo, pretender reducir el deporte a mero juego infantil, sin resultados que enseñen a ganar y a perder; elevar a categoría de axioma que hacer deporte es la única forma de experimentar la modernidad o considerar que el interés por las expresiones intelectuales de la cultura es incompatible con practicar deporte u observar el espectáculo de quienes lo hacen con destreza. 

Tampoco se queda atrás la cosecha de argumentos “político-toscos”. Así, no es extraño encontrar personajes que consideran oportuno dar subvenciones para, por ejemplo, festejar efemérides deportivas, pero que consideran un dispendio dedicar fondos para que los niños y las niñas del entorno aprendan a nadar correctamente. También hay quienes creen promover el deporte destinando un porrón de euros al club profesional de turno y, así mismo, quienes abominan de cualquier espectáculo deportivo por considerarlo el nuevo opio del pueblo. Y hay algunos que piensan -aunque últimamente se lo callen- que el fútbol femenino no es ni fútbol ni femenino y otr@s que opinan que cualquier actividad deportiva realizada sólo por mujeres es el exponente por excelencia de la igualdad de género.   

A la vista del panorama, parece razonable concluir que en el deporte hay abundantes pseudoexpert@s con tendencia a la reflexión ingenua y un exceso de dirigentes que acostumbran a utilizar una lógica demasiado rudimentaria. Y entre unos y otras habrá, con toda seguridad, quienes piensen que mis argumentos también son toscos; pero les garantizo que no son nada cándidos.

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