¡Oh deporte!  /  Pensando el deporte

Periodistas con licencia para juzgar y condenarenero 2015

Cualquier día de estos, cuando se le pregunte a algún o alguna periodista deportiv@ de postín el porqué de la arbitrariedad de sus opiniones, le sobrevendrá el síndrome boskoviano y responderá que “periodismo deportivo es periodismo deportivo”. Y será argumento suficiente para seguir juzgando y condenando a quien quiera y cuando quiera.


Mi posición crítica ante las selecciones deportivas en algunas modalidades deportivas quedó patente en el artículo Selecciones vascas, publicado en prensa hace más de veinte años. Es también conocida mi opinión sobre el anacrónico papel que en la sociedad actual representan la mayor parte de las federaciones deportivas que promueven esas selecciones. Y es patético que haya disposiciones legales que obliguen a deportistas, sean profesionales o no, a formar parte de selecciones nacionales/estatales

Por otro lado, me parecen demasiado folklóricos los bolos futboleros que suelen organizarse en las fechas finales de cada año para exaltar rancios regionalismos o, lo que todavía me parece menos oportuno, reivindicar el derecho de las naciones sin Estado a decidir su futuro político. Sobre todo porque elevan a categoría de logro político sustancial el ejercicio del derecho la existencia de selecciones deportivas plenamente “oficiales”, cuando es el estatus político de esas naciones el que da cobertura a las competencias en materia deportiva, y no al revés. 

Además, me parece un grave y reiterado error estratégico considerar a las selecciones como el gran reto político-deportivo de las naciones sin Estado, mientras otros asuntos de la política deportiva de esas naciones son valorados como menos o nada importantes. Por ejemplo, seguir teniendo el ámbito estatal como principal referencia del irracional diseño de las competiciones deportivas, cuando esa faceta del deporte es desde hace tiempo competencia de naciones como Euskadi o Catalunya.  

En cualquier caso, no es de recibo que algunos periodistas deportivo-políticos, con el argumento central de que el deporte y l@s deportistas (particularmente, el fútbol y los futbolistas) no deben ser utilizad@s políticamente, arremetan contra las selecciones vascas y catalanas de fútbol por ser partícipes de eventos en los que se ponen de manifiesto las reivindicaciones de esas naciones sin Estado.  

No es de recibo porque llevamos toda una vida (como dice el bolero del cubano Osvaldo Farrés) soportando la utilización política del deporte y de l@s deportistas por todo Estado que se precie -incluido el español, por supuesto-, mientras esos periodistas aplauden con las orejas cuando su selección gana y bufan contra tirios y troyanos cuando pierde.  

No es de recibo, tampoco, que algunos periodistas, que han idolatrado a futbolistas cuando han ganado títulos con su selección y han comparecido en público para ser el centro de multitudinarias liturgias de exaltación del orgullo patrio, critiquen a esos mismos jugadores por hacer uso de su libertad para entender su identidad nacional como mejor les parece y expresarla en la manera que juzgan más conveniente.  

Y no es de recibo, sobre todo, que alguno de esos periodistas -como es el caso del Sr. Pedrerol- haga esa crítica haciendo gala de una pretendida superioridad moral que le hace creerse legitimado para juzgar y condenar a esos futbolistas de forma explícita e individualizada, citando su nombre y apellido y recordando las veces que anteriormente ha defendido los colores de su selección. Es como si antes ese deportista se hubiera comportado como un digno Dr. Jekyll, mientras que ahora, cuando viste la camiseta de Euskadi o Catalunya y sostiene pancartas reivindicativas, fuera el malvado Mr. Hyde.

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