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Los ERTE del coronavirus y el fútbol profesionalabril 2020

La normativa establece las circunstancias en que pueden tramitarse expedientes de regulación de empleo temporal (ERTE); por ejemplo, la falta de actividad causada por el coronavirus COVID-19 y/o el estado de alarma decretado para frenarla. Hasta que la situación les permita reincorporarse al trabajo, los/as incluidos/as en el ERTE pasan a cobrar la prestación por desempleo (como máximo, poco más de 1.400 euros al mes, en el caso de que tengan dos o más hijos/as). En el estado de cosas generado por la pandemia, ¿tienen razón de ser los ERTE en el fútbol profesional? (El texto adjunto solo se refiere al fútbol profesional masculino; el femenino, todavía con su convenio colectivo en el aire, merece una reflexión aparte).


En el sector deportivo, entre quienes tienen un contrato de trabajo hay una enorme diversidad de situaciones laborales y de niveles salariales; lo mismo ocurre entre quienes tienen ingresos que no se reflejan en ninguna nómina (en el deporte, la economía sumergida alcanza niveles vergonzantes). Los/as que tienen nómina son susceptibles de ser incluidos/as en un ERTE; no lo son quienes facturan sus servicios en calidad de autónomos/as o cobran en negro. ¿Cuál es la situación en el fútbol profesional? Si dejamos aparte a los/as que son autónomos/as de verdad (para no tener que pagarles, basta con no solicitar sus servicios) y a los que cobran en especie (que los/as hay), quienes tienen contrato (que supondremos legal y transparente) pueden clasificarse en cuatro grupos.

  • Uno, los futbolistas profesionales. Es abismal la brecha salarial entre los futbolistas de máximo nivel y, por ejemplo, un chaval de la cantera de uno de los equipos económicamente menos poderoso que acaba de pasar a formar parte de la primera plantilla. Pero la gran mayoría tiene contratos cuya cuantía deprimiría a muchos/as que tienen la pared llena de diplomas universitarios. Es de esperar que no se le ocurra a nadie incluir a ninguno de estos futbolistas en un ERTE. Las prestaciones por desempleo no están para estos casos. 
  • Dos, otros profesionales del área deportiva. En este grupo están incluidos aquellos cuyos contratos están contaminados por los ríos de dinero que fluyen por el fútbol y que, en consecuencia, tienen remuneraciones muy superiores a los/as profesionales de similar cualificación que trabajan en otros ámbitos. Es evidente que tampoco los de este grupo necesitan recurrir a la prestación por desempleo durante el tiempo que dure la inactividad. Por tanto, tampoco tiene ningún sentido que sean incluidos en un ERTE.
  • Tres, los altos cargos del club (gerentes, directores generales...). Seguramente seguirán trabajando durante el parón (entre otros motivos, por si tienen que tramitar un ERTE). Por tanto, no cobran desempleo. 
  • Cuatro, los/as currelas, aquellos/as que, aunque trabajen cerca de los millonarios prematuros -como calificó el “Loco” Bielsa a los futbolistas-, cobran nóminas normales y corrientes. Y como también comen y pagan alquileres o hipotecas todos los meses, es lógico que aspiren a cobrar su salario también en este periodo. Sería vergonzoso que trabajaran para el hipermillonario fútbol profesional y que sus salarios se vieran reducidos porque los ingresos de los clubes hayan quedado en suspenso. Parece de toda lógica que, con o sin ERTE, se garantice a los/as integrantes de este grupo el 100% de sus salarios.

Con este panorama, ¿tiene sentido que un club de fútbol profesional tramite un ERTE? Obviamente, siempre que se gestiona una entidad hay que hacer números y, a lo peor, a algún gerente no le cuadran las cuentas. Pero esas cuentas casi seguro que también muestran que el salario de los/as currelas es el chocolate del loro del desparrame económico del fútbol. Por tanto, no es de recibo que, con la que está cayendo y con la que está por caer, con la excusa de aligerar el coste de los/as trabajadores/as que tienen nóminas normalitas, se tramite un ERTE. Ni con esa excusa ni por tener un paraguas para dejar en suspenso los contratos de los profesionales con salarios futboleros hasta ver si escampa. Si quienes rigen los clubes tienen que negociar con ellos, que lo hagan. Y si no se atienen a razones, que les adviertan de que van a tener que someterse al escrutinio y al consiguiente veredicto, no solo de los/as aficionados/as, sino también al del conjunto de la opinión pública. Para ello, estaría bien que, si fuera necesario, hicieran públicos sus contratos.

Quienes en virtud del estado de alarma tienen ahora en sus manos todo el poder del Leviatán deberían haber tomado medidas para que los clubes del fútbol profesional (o similares) no pudieran acogerse a los ERTE. Pero ya hay listos que se han apresurado a presentarlos. Por tanto, si no es posible rechazar estos ERTE -como sería de justicia, aunque la legalidad los avale-, para que la afición confinada, integrada por toda la ciudadanía, tenga datos fehacientes para saber quién es quién en este atolladero en el que estamos, la resolución administrativa correspondiente debería conminar a quienes los han presentado o los pudieran presentar en el futuro a hacer públicos los salarios que cobran quienes trabajan en la entidad. Listos incluidos.

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