“En una enumeración de los grandes temas de nuestro tiempo no podría faltar el deporte. [...] No porque haya de situarse entre los quehaceres más importantes del hombre, sino porque verdaderamente es uno de los sucesos representativos de nuestra época”.

José M. Cagigal; ¡Oh deporte! (Anatomía de un gigante); Miñón, 1981

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Parques infantiles cubiertosagosto 2022

Desde que, cuando es posible, acompaño en sus correrías a mi nieto Pol, que tiene poco más de año y medio, he ratificado la impresión que tenía desde que era aita de pequeñas criaturas: pocas cosas les gustan más que campar a sus anchas en un parque infantil. Viendo qué hacen y cómo se lo pasan, cualquier observador imparcial está obligado a concluir que, si por las criaturas fuera, las rutas de paseo e incluso las turísticas de sus progenitores tendrían sus hitos principales en parques infantiles.


Cuando los niños y las niñas llegan a los 6 años, comienza su etapa de escolarización obligatoria, que se extiende hasta los 16 años; en realidad, cuando en septiembre comienzan el curso, en promedio solo tienes 4,6 años, ya que no cumplirán 6 años hasta el año siguiente. En todo caso, para ellos y ellas empieza un periodo en el que la práctica de la educación física y el deporte pasa a ser -o al menos debería- una faceta sustancial de su educación. Un periodo en el que, a estas alturas del siglo XXI, a nadie se le pasa por la cabeza que tiene alguna lógica no prever espacios cubiertos para que esos niños y niñas hagan también deporte en los días en que llueve, hace frío o demasiado sol y calor. 

Nadie con cierto conocimiento en la materia pone en duda la importancia que para el desarrollo armónico de cualquier niño o niña tiene la educación de lo físico o, si se prefiere, a través de lo físico. Y nadie que conozca mínimamente de cerca la realidad educativa del periodo 0-6 años puede obviar que, al menos por estas latitudes, las personas de esas edades realizan una parte sustancial de su educación física en los parques infantiles. Por tanto, es imprescindible que, al igual que para los niños y niñas de más edad, los y las jóvenes y las personas adultas de todas las edades, haya recintos cubiertos para que los y las más pequeñas puedan realizar su educación física o, por qué no llamarlo así, su deporte.  

Hay núcleos urbanos que han hecho sus pinitos en la materia. Pero ¿para cuándo una planificación seria y a la altura de su importancia para que en todas las ciudades y pueblos haya recintos cubiertos para los y las más pequeñas? ¿Para cuándo una red de parques infantiles cubiertos que permita que quienes cuidan de esas criaturas puedan elegir un sitio saludable y bien equipado para pasar unas horas en que los niños y las niñas se ejerciten y jueguen, sean cuales sean las contingencias del tiempo atmosférico?   

Post scriptum: la necesidad de infraestructuras deportivas cubiertas específicas para los ciudadanos y las ciudadanas de 0 a 6 años se recogía en el Preavance del Plan Territorial Sectorial de Equipamientos Deportivos de Gipuzkoa, aprobado en 2010 por las Juntas Generales de Gipuzkoa, y condenado después al ostracismo por algunas personas deportivamente poco documentadas  (por decirlo de forma suave). El PTSED es un instrumento de ordenación del territorio, destinado a aportar racionalidad y coherencia a la planificación de equipamientos deportivos, en función de las necesidades y aspiraciones deportivas de los diferentes segmentos de la población, como es el caso de los niños y las niñas entre 0 y 6 años. ¡Pero quién se acuerda ya de aquel tiempo en que algunas personas, pocas, intentaban planificar rigurosamente y a largo plazo la política deportiva!

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